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lunes, 29 de junio de 2015

A la vuelta de la esquina

Han pasado ocho meses y una ausencia
he sucedido poco
y muerto demasiado,
me han dejado a medias otras cuantas
mientras María no me abandonaba.

He sentido   m i e d o
de mí
sin mí,
de ti 
sin mis ganas apuntándote 
hasta la última puta entraña.


Con Piedad encarcelada
y esta apatía vital que desespera
eché a andar
sin éxito alguno
y con algunas hostias de más.

Baja calle abajo, 
ahora se supone que hay que cambiar de barrio,
que las espinas se diluirán
y se arrancarán más bragas.

Sólo, si sólo, solo, solamente, sola.
Sola.

-Hacemos un trato, antes de llegar a la próxima 
gira y metete en el primer portal
allí te estará esperando,
y quizás la vida, 
te joda algo mejor.

Hasta más ver;
de parte de una invidente,
con amor.

Amor...

sábado, 13 de junio de 2015

Concluyo como empiezo, mal

He venido. He vuelto.
-Tranquila, ya me voy.
No sin antes recalcar el por qué,
que no es porque llueva y el olor a tierra mojada lo inunde todo,
ni porque me haya dado por coleccionar flores secas, que se conserven para siempre
y sufran, y sufra con ellas, que lo estático nos mate
y nada de lentamente. 

Como putos d a r d o s dirigidos al único sitio que ya le da igual de mi cuerpo.

-Corazón, corazón. 
A eso me refiero, y me doy la vuelta.
Mejor de espaldas, que duela por sorpresa aunque no lo sea, y que yo finja de todo
menos con la piel;
-Que me arañes de una puta vez. Que me arañes.

-Que no me quejo, que te quiero y lo quiero. Que nos quiero y lo sabes.
Y te vas y me voy, y vuelvo y sigues, y no retrocedo, no. Me mantengo.

Me mantengo, me mantengo, me mantengo...

-A qué esperas, desbáncame como si del último suspiro de una despedida mal querida se tratase.

Quiero un p u ñ a l desgarrando mis entrañas, y que tenga tu nombre,
y que por una puta vez no lleve el mío.
A eso me refiero, sin ser el por qué.

Porque, por qué, porque, por qué...

-Que te calles. Que me calles.
Que me dejes sin labios y me tatues a fuego fauto que soy tuya y libre,
 que todo lo demás una gran mentira.


Cuéntame ese cuento que me da insomnio por las noches una vez más,
que es de día y tengo sueño
y soy metáfora,
y las metáforas no descansan
 -Qué somos, p a r a  s i e m p r e.
 
La desgracia hecha bonita,
la cautividad con alas,
los sueños que ven la luz al final del tunel que nunca acaba. 

-Literatura, ahí lo tienes.

Pero recuerda; he ido, me he ido.
Y el famoso por qué, lo deshice por el camino
de
estas
palabras.