Me he declarado con retraso
he dicho veinte mil te quieros de una sola vez
mientras que cada día me sigue pareciendo igual -de distinto- a ayer.
La felicidad abarca el ojo de una aguja,
perdida en su pajar.
El corazón se me ha labrado a base de nudos
ya no duele al retorcer,
y os cuento esto mientras sonrío de libertad.
Libre como un pájaro que se encuentra en un aeropuerto
y se enamora de la turbina más letal.
La vida como carretera monótona de tramos con montaña rusa.
La suerte escondida en el trébol que jamás tendré,
yo, soy de tres puntas;
tú, corres a verte con otras.
Tecleame la existencia como hasta ahora
que el día que nos perdamos realmente
la muerte será parcial(mente) irrecuperable.
Te quiero, a dos suspiros de mi boca
como si no tuviesemos remedio y mañana
despertásemos del mejor sueño que has tenido jamás y no te acuerdas al abrir los ojos.
Vuela cerca de mi subconsciente, mirame el alma y ámame con los ojos,
que yo, sobrevivo en mi a base de la brutalidad en que me provocas la existencia.
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