Páginas

domingo, 11 de agosto de 2013

Podría.

Esta noche podría contarte mil historias, podríamos viajar a donde nos propusieramos,
incluso recorrer el universo de punta a punta.
Podría ganarle un pulso a la pasión, podría deslizarme por todos y cada uno de tus recovecos intrínsecos.
Esta noche todo lo podría. De no ser por tu sola presencia,
por detenerme el tiempo, por alargar las despedidas inacabables, por quebrarme la voz.
Por rasgar mis interiores indescifrables y lograr que me detenga de mis propósitos malintencionados.
Lo único que has dejado con vida esta noche  es mi mirada que arde de dentro hacia afuera, 
de lo mínimo a lo máximo, del dolor en el alma al placer más inhumano que jamás he sentido.
Se para en cada una de tus facciones, alargandome la existencia o matandola de una ostia.
Pasa de largo mientras se choca con la tuya y se crea un ambiente de complicidad, de lujuria, de un 'si el infierno existe debe ser algo idéntico a esto'.
Me consumo, haces que me consuma por dentro y lo más trágico esque nunca me he sentido tan viva, tan ansiosa de algo, tan descolocada, tan sin poder llegar a expresar que es lo que me provocas y como logras hacerlo. Nunca me he sentido tan yo misma como cuando te encuentro y conectamos, como cuando tú...
Se detiene en mi droga, en la adicción que me deja cicatrices cada día y de las únicas cosas que me liberan día a día. Que si no la tengo muero.
Drogodependiente de la vía lactea que recorre el espacio entre tu cuello y tus labios.
Tus labios, solo con visualizar esas dos palabras me echo a temblar.
Explosión tras el contacto esta noche, incitando mi pausa del mundo exterior, porque en ese momento no existe nada más que tú y yo.
Contacto entre nuestros cuerpos.
Ven, vuelve la próxima madrugada. Hagamos de esto nuestro pequeño y brutal secreto nocturno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario