Pongamos que no hablamos de droga.
Pongamos que no hablamos de amor, ni de asuntos del corazón.
Pongamos que no eres capaz de romperme en un segundo, ni de quebrarme la voz.
Pongamos que mi mundo no se resume en tu sonrisa, ni que mi precipicio sin fin es tu boca.
Pongamos que pudiesemos retroceder en el tiempo, y que no me volverías a encantar de la manera en que lo haces. Que lo hiciste.
Pongamos que no recuerdo cada uno de nuestros besos, ni de mis viajes hacia lo prohibido. Hacia tu cuello.
Pongamos, simplemente pongamos que no pasas cada veinte segundos por mi cabeza.
Pongamos que hasta ahora no hemos estado actuando.
Pongamos que no hemos tenido miedo.
Pongamos que no hay nada más que poner.
Pongamos que lo único que se pudiese poner fuese mi cabeza en tu hombro mientras me sujetas. Mientras me arropas.
Sostenme.
Así dejaremos de poner tantos imposibles.
Y tal vez empezaremos a poner más realidades.
Quiero ser tu realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario