Y te enamoras,
y crees que no hay forma más bonita de que te hayan jodido la vida,
pero con amor.
Amor hiriente,
como cuando me decías 'Yo también te hiero'.
Hiereme lento que eso de querer ya lo hago yo, no?
No soy masoca, lo juro!
pero el olor de su pelo me inunda cada vez que la pienso,
y sé que no puedo ir únicamente con esa fragancia por la vida,
pero nada es perfecto y bueno, el frío me invade.
Tampoco voy a pensar en voz alta eso de 'vuelve',
que no te has ido y lo sé.
Deja de jugar al escondite y sal de detrás de mi cortina,
vamos a jugar a otro juego.
Esta vez yo pongo las normas,
empezamos en tu cama,
la primera que se evada gana perdiendo.
Apaga las luces, ven.
Dejate de gilipolleces que la vida está para morirse.
Yo quiero matarme enredada en tu pelo,
o mejor aún trepando por tus cuerdas vocales.
Sinceramente tras pensarlo creo que me quedo con el homicidio por parte de tu risa a mis entrañas.
Nos vemos en el infierno, que esta noche tenemos plaza reservada para dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario