que encierre todo lo que no te pasa aún
quién te susurra por las noches que vuelvas,
y sin embargo, se va sin darte el beso de malas noches.
Estas palabras serán la cárcel
sin forma que corona tu vida de lado a opuesto,
y te retiene
cortándote las alas que estuvieron ayer en mi espalda.
En este escrito me maté yo,
el día que el remedio se folló a la indiferencia
y la enfermedad se enclaustró de aurícula a ventrículo
de ventrículo a verso
de escalofrío con vuelta a aurícula
entre verano e invierno
de tú a opuesto
y de yo a lado,
mientras mi ausencia sangraba
cada rima que nos hicimos en los labios.
La escarcha ya no se soporta como antes
sin fuego
sin arte
joder, ¿qué hicimos tan poco bien para terminar en este desdén?
No pararé de saludar diciendo adiós
como tampoco puedo terminarte sin una pistola
apuntando a todos los miedos que se marcharon
y aún así siguen llamando,
cada mes
por si acaso no te ves la cicatriz que me hice por tu olvido.
Días, noches, primaveras, segundos, dos años...
En definitiva, el tiempo que ya no tendré para mandarte a la mierda.
Devuélvemelo.
Y así, tal vez;
Tendrás la fuerza necesaria para decir basta,
haciendo del mundo un sitio mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario