Páginas

lunes, 10 de noviembre de 2014

Nada, nada de nada.

Estaba pensando
que nunca antes me había costado
mantener mi voluntad
de forma tal que no se me saliese del pecho.

Estaba creyendo que no era el final de finales
y seguiríamos inmersas en ese bucle destructor de corazones.

Estaba en paz aquel invierno
¿Por qué?
¿por qué, por qué, por qué, por qué, por qué, por qué,
por qué, por qué, por qué, por qué, por qué, por qué?

Nada,
nada de nada.

La vida no era eso que ví la primera vez
y no sé si debería contarlo
como el mejor engaño que me haya invadido el terreno corporal.

Estaba aceptando que no podía ser diferente
y acerté
de bruces
contra la nada
esa que por nombre llevaba
la primera letra del afirmativo letal.

No, de eso ni hablar
me niego
se acabó
desisto de desistir desistiendo

Me voy a armar de valor para no mover ni un solo dedo
de los que debían haber estado dentro de ti.

Esto solo es la despedida, de las despedidas
porque Noviembre, ya sabes
que tiene de nombre una canción triste
y por tristeza ya ni contesto yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario